Beneficios cognitivos de la práctica del deporte en edad adulta

Siguiendo un artículo recomendable de los autores William Ramirez, Stefano Vinaccia y Gustavo Ramón Suárez conocido como “el impacto de la actividad física y el deporte sobre la salud, la cognición, la socialización y el rendimiento académico: una revisión teórica”, en un estudio realizado por Davis, Kennedy, Ravelski y Dionea en 1994 se descubrió que la práctica de un deporte por parte de jóvenes mujeres que presentan anorexia disminuía algunas de las conductas auto-lesivas de éstas.

En parecido sentido, el autor Sonstroem señaló en 1997 que los programas de ejercicio físico se asocian con aumentos significativos en autoestima, particularmente en individuos con un concepto de sí mismos bajo. A través de evidencia empírica apunta a que mientras la reducción en ansiedad ocurre con los tipos de actividad anaeróbicos y aeróbicos, efectos más grandes fueron encontrados con la actividad aeróbico sostenida durante 30 minutos.

Beneficios cognitivos de la práctica del deporte en edad adulta

Beneficios cognitivos de la práctica del deporte en edad adulta

Para calibrar la importancia del trabajo aeróbico, el autor Long y Travel sostuvo que la práctica de este estilo en sesiones superiores a treinta minutos tiene repercusiones importantes en la calidad de vida de los pacientes que presentan problemas de ansiedad. Trabajos anteriores realizados con animales demostraron que el ejercicio aeróbico podía estimular algunos componentes celulares y moleculares del cerebro.

La Universidad de Illinois, en relación a los beneficios del ejercicio físico, determinó que, a mayor actividad física, menor degeneración neuronal.  A través de otro estudio con un grupo de voluntarios que durante 60 años llevaron una vida sedentaria a los que se sometió a caminar rápido durante 45 minutos 3 veces a la semana lograron mejorar sus habilidades mentales.

Posteriormente, tres investigadores japoneses realizaron un estudio con jóvenes adultos con vida sedentaria programándoles correr durante 30 minutos tres veces a la semana durante tres meses. Se detectaron mejoras en atención, control inhibitorio y memoria.

Mejoras en atención, control inhibitorio y memoria.

El autor Thayer señaló que estudios en ratones demostraron que la actividad física aumentaba la secreción del factor neurotrófico cerebral, una neurotrofina relacionada con el factor de crecimiento del nervio, localizada en el hipocampo y en la corteza cerebral. Éste mejora la supervivencia de las neuronas, además de proteger al cerebro frente a la isquemia y favorece la transmisión sináptica.

Por último, un trabajo realizado por el doctor Kubota de la Universidad de Handa (Japón) fue presentado en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Neurociencias en 2002, el cual consistía en que siete jóvenes participaron en un programa de entrenamiento que consistió en correr durante 30 minutos 3 veces por semana durante tres meses. El resultado estableció un aumento del procesamiento de información tras el entrenamiento. En este sentido investigadores de la Duke University de Carolina del Norte realizaron estudios sometiendo a los participantes a un programa de actividad de cuatro meses de duración, los cuales mostraron una mejora de la memoria.