La famosa vitamina D y el entrenamiento al aire libre

La actividad física es beneficiosa en cualquier entorno, pero la naturaleza potencia su efecto. Para empezar, la irregularidad de la naturaleza te fortalece. Correr por una ruta natural involucra en mayor medida toda su anatomía. Te expone a diferentes terrenos, activando más músculos y variando el rango de las articulaciones. Correr al aire libre quema más calorías que hacerlo en una cinta.

Riesgos por deficiencias en vitamina D

Se estima que en España un alto porcentaje de la población tiene deficiencias en vitamina D y esta situación se ha asociado a un incremento del riesgo de muchas enfermedades, entre ellas la diabetes tipo 1 y 2, y diferentes formas de cáncer. La vitamina D, que sintetizas a partir de la exposición del sol en entrenamientos al aire libre tiene grandes beneficios sobre la salud de los huesos, músculos y la función del metabolismo, así como en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, se trata de un tratamiento frecuente para la depresión y otros problemas del estado anímico. En las estaciones de primavera y verano sólo sería necesario exponerse unos 10 minutos al día al sol para cumplir los requerimientos mínimos de vitamina D. Por otro lado, la exposición durante el día puede ayudar a dormir mejor por las noches, mejorar la función inmunológica e incrementar la producción de las “hormonas de la felicidad”.

Entrenamiento al aire libre

Entrenamiento al aire libre

Imaginad además la sensación de correr por la playa, sintiendo el sol mientras ves el atardecer. Como hemos dicho muchas veces, ejercicio en grupo, salir a dar una vuelta en bici con amigos no es lo mismo que pedalear en una bici estática con desconocidos.

Asimismo, la duración de las actividades físicas de un grupo en espacios exteriores es mas largo que hacerlo interior.

Es bueno para la vista entrenar al aire libre. Un estudio reciente nombrado en el libro “fitness revolucionario” que los niños de primaria que pasan cuarenta minutos extra al aire libre tienen un 23% menos de probabilidades de sufrir miopía que el resto.

Nos beneficiamos de estar en contacto con el aire libre. Como ejemplo, Los deportistas de rugby, al estar en contacto con barro y tierra, presentan una microbiota más diversa.